martes, 16 de julio de 2013

Todo cambia para que todo siga igual

Hoy charlando con un amigo, me ha hecho en plan jocoso la pregunta “¿...y qué, dimite Rajoy o no dimite?” , cuya respuesta inmediata ha sido “qué va a dimitir ni dimitir, ni él ni nadie...” . Esta simple conversación me ha provocado un aluvión de ideas y un subidón de bilis que tengo que soltar.

Y es que llevamos unos días (o unos meses, ya no tengo claro cuándo empezó todo esto) en que abrir el periódico y leer las noticias provoca una mezcla de ira, impotencia y tristeza que a nada que te descuides te arruina el día por completo. No sólo por ver toda la mierda que había debajo de la manta de la que ha tirado el cabronazo del Bárcenas (iba a llamarlo señor, pero no lo merece), eso ya nos lo olíamos desde hace tiempo. No sólo por ver con qué desfachatez siguen mintiendo, tratando de explicar lo inexplicable, sin dimisiones, con ruedas de prensa con sólo dos preguntas, manipuladas y leyendo la respuesta... casi hay que dar gracias que esta vez haya salido en persona en lugar de en una tele de plasma. No sólo por ver a una (teórica) oposición que hace dos días estaba haciendo pactos de colegas con este gobierno que ya se sabía corrupto y que ha tardado unos días de escándalo más en pedir explicaciones. No sólo por saber que ésto sólo ha salido a la luz porque el ala más radical del partido, liderada por Espe que ahora quiere aparecer como la única que está limpia (¿alguien se acuerda del Tamayazo o de los indicios de financiación ilegal del PP madrileño?), se ha decidido a asaltar el poder usando al imbécil de Pedro J., su periódico y sus ansias de poder decir que él tumbó un gobierno; todo por supuesto sin escisiones en el partido, todo con indirectas, con puñaladas por la espalda, pero sin hablar abiertamente contra el líder... ya se sabe, prietas las filas...

No, después de todo eso, lo que más me mosquea es cuando ves los comentarios de esas noticias en las webs, o en twitter, de gente de la calle que todavía sigue defendiéndolos, convencidos de que todo es mentira y de que son los únicos que nos pueden sacar de la crisis. Alucino, de verdad. En la última encuesta de intención de voto el PP seguía sacando unos 8 millones y pico, y el PSOE creo recordar que unos 5. Esa gente ¿que tiene en la cabeza?, ¿de verdad hay tanta gente que no razona? Les hablas de los recortes, todo culpa de ZP, les hablas de lo de Bárcenas, y responden que qué hay de los EREs. No hay nada que hacer.

Una excompañera de Córdoba, más o menos a mitad de su tesis, ya se está viendo en la tesitura de tomar una decisión: ir buscando dónde emigrar o quedarse y luchar para cambiar las cosas, aunque sea montando una granja de pollos. Me decía el otro día que cada vez hay más cosas que la empujan a irse fuera, y que cuanto más la empujan más coraje le da y más motivos para quedarse y formas de hacerlo busca. Decía también que si nos vamos todos, cómo cojones van a cambiar las cosas alguna vez, y lleva su parte de razón, pero ante eso yo me pregunto dos cosas:

1- ¿Realmente tenemos poder para cambiar algo? Yo puedo indignarme mucho, y firmar una petición para nosequé (motivos no faltan), o incluso salir a la calle a una manifestación, o hacer una sentada en el congreso, o en Génova 13 o donde sea, pero luego el gobierno se pasa las firmas por el forro, disuelve la manifestación y la sentada a hostias, y sigue haciendo lo que le sale de los huevos todavía apoyado por millones de tontos útiles, una parte significativa de los cuales a su vez se indignará con los que protestamos, diciendo que somos peligrosos comunistas antisistema y que deberíamos irnos a Cuba.


2- Al hilo de la primera y no menos importante: ¿merece la pena luchar por esa gente? Estoy cansado de ver a gente que no quiere quitarse la venda de los ojos, gente que no se informa, no lee, gente para los que el peligroso eres tú, que te crees que lo sabes todo. Son tantos los cambios que hay que hacer que es imposible hacerlos en lo que dura una vida, sobre todo sin que haya un cambio en la actitud de esa gente y al menos quieran quitarse la venda. Y ese cambio de actitud tendría que venir gracias a la educación, esa misma educación que vienen vapuleando desde hace 20 años, así que no soy muy optimista respecto a eso.

No se puede pretender que esos chavales que salen del instituto con las peores notas de Europa en los test de comprensión lectora, esos padres que sólo leen el Marca y esas madres adictas al Sálvame, se pongan de repente a estudiar historia. Y sin saber un poquito de historia es difícil poner las cosas en perspectiva y darse cuenta de que toda la mierda que nos estamos comiendo ahora no es culpa de Rajoy, ni de ZP ni del bigotitos, sino que es producto de una serie de circunstancias socio-políticas; unas locales: un retraso socio-cultural fraguado desde hace siglos, y otras internacionales que están bastante fuera de nuestro control.

Las circunstancias internacionales tienen un nombre: globalización. Los mercados ahora son globales, puedes comprar cosas hechas en China por una décima parte de lo que cuesta hacerlas aquí. Las empresas “deslocalizan” su producción y se la llevan a países donde los trabajadores cobran una miseria. Y todo esto, lógicamente, hace peligrar el “estado de bienestar”, o sea, el tener un sueldo digno, una seguridad social y una jubilación, en todo el mundo occidental.

Con respecto al retraso socio-cultural, sólo un par de apuntes históricos rápidos. Mientras en Europa florecía el humanismo y el arte durante el Renacimiento, aquí nos fuimos a América a “cristianizar” indígenas a la fuerza (la cruz o la hoguera) y a robarles su oro. Luego conquistamos medio mundo, y nos dedicamos durante un par de siglos a gastarnos todo ese oro combatiendo a los enemigos de la religión católica, principalmente luteranos, calvinistas y anglicanos, en lugar de dejarlos vivir y emplear la pasta en desarrollar avances tecnológicos que permitieran conservar la supremacía económica. Pero claro, siempre había un cura soplando en la oreja del rey de turno. Más tarde, mientras en Europa aparecía el movimiento de la Ilustración y el pensamiento científico daba sus primeros pasos, aquí nos dedicamos a matarnos unos a otros, con lo cual la Ilustración llegó tarde y mal. Luego nos invadió Napoleón, y en la guerra de independencia se mató o se desterró a casi toda la élite intelectual, por afrancesados aunque no lo fueran, y a los que quedaron se los cargó al poco de volver Fernando VII, rey que había abdicado en Napoleón y al que el pueblo volvió a coronar al grito de “vivan las caenas”.

No haría falta decir más, porque esa frase resume todo y porque ya se ve que la cosa viene de lejos, pero ya acabo el repaso. Después de esto, mientras en Europa se daba la revolución industrial, aquí nos volvíamos a desangrar en guerras internas como las carlistas, pronunciamientos militares, y tensiones políticas internas varias. Todo ello hizo que perdiéramos el tren de la industrialización, que sólo llegó moderadamente a Cataluña y el País Vasco, y quedamos convertidos básicamente en un país tercermundista con una élite social (nobles, militares y demás gente con posibles) que pensaba que seguía teniendo un imperio, y que se dio una hostia tremenda con la realidad cuando se perdió Cuba y se llevó la puntilla con el desastre de la guerra de Marruecos. Y luego, entre otras cosas y por resumir, la Guerra Civil, en la que la élite intelectual volvió a ser asesinada o desterrada, y los 40 años de nacional-catolicismo y dictadura: mientras Rusia y EEUU ponían satélites en órbita y conquistaban el espacio, Franco hacía pantanos y los españoles emigraban con una boina, un cinturón de cuerda y una maleta de cartón a trabajar de mano de obra barata en la reconstrucción de Alemania, para convertirla en la potencia que es ahora. Luego vino la transición, en la que la élite franquista se integró a regañadientes en una democracia que se aseguraron de controlar, como efectivamente estamos comprobando ahora. Tuvieron su periodo de adaptación y sus deslices, por ejemplo en los 80 cuando se universalizó la educación y se permitió que hijos de obreros parias como yo tuvieran acceso a la universidad. Pero claro, ya se aseguraron después de no crear puestos de trabajo que requieran estudios, con lo cual nos vemos forzados a marchar al extranjero -por mucho que diga González Pons- a producir riqueza y pagar impuestos. Todo el dinero gastado en nuestra educación ¿para qué? Solución que han encontrado: menos educación para todos y universidad sólo accesible para los ricos, en vez de buscar la forma de crear puestos de trabajo cualificados. Todo cambia para que todo siga igual: ya no llevamos maleta de cartón, llevamos un doctorado, pero el poder lo siguen teniendo los mismos hijos de puta de siempre, los que hacen todo lo posible por mantener esa masa de tontos útiles que les aplauda todo. Esa masa que grita ¡Vivan las caenas!

sábado, 6 de julio de 2013

El pueblo de la princesa


  Hoy me ha pasado algo que es para reirse y para cortarse las venas a la vez. Todo empezó esta mañana cuando compartí por twitter el enlace a la última entrada de uno de mis blogs favoritos, Mi mesa cojea:




En el artículo habla, con su personal estilo, de la decadencia de la televisión y del circo repleto de payasos en el que se ha convertido, y como se puede ver, en el título aparece La Innombrable. Cuál no fue mi sorpresa cuando al rato recibo una mención en respuesta:






Me dije: “ya la he liado”. ¿Se habrá creído que he escrito yo el artículo? Luego me fijé bien en quién había respondido, y no podía salir de mi asombro. ¿Una cuenta-club de fans de La Innombrable? ¡Y con un blog y todo! El hecho de que existe gente que siga las andanzas televisivas de ese ser de ojos saltones es, desgraciadamente, conocido. Hostias, pero es que hay algunos que incluso dedican tiempo y esfuerzo a hablar sobre ella y defenderla en este mundillo virtual. Pero bueno, eso sólo me hizo perder algo más de fe en la humanidad. Lo que más me sorprendió fue que a esta gente les queden neuronas suficientes para usar un ordenador, y escribir algo medio inteligible y sin demasiadas faltas de ortografía. Se ve que el comentario le pareció de lo más ingenioso, porque se había dedicado a responder exactamente lo mismo a todos los que habíamos twiteado ese artículo esa mañana:






No había ingenio para tanto twit, pero al menos queda probado que su cerebro le da para dominar la técnica “copiar+pegar” en alguna de sus variantes y luego quitar caracteres aquí y allá para no exceder el límite de los 140; un caso digno de estudio. Después de esto, y en un arrebato pasajero de masoquismo, indagué un poco en los twits de esta individua y me encontré con esto:





La conversación contiene un twit incompleto que, creo, enlazaba con esto:



Lo que me molesta de todo esto es ese tono despectivo con el que dice “intelectualillos”, que suena casi a insulto. Hija, es que al lado de gente como tú es tan jodidamente fácil parecer un intelectual... ¿eso es lo que te jode? Siempre estás a tiempo de apagar la tele, volver a la escuela y aprender a leer y escribir correctamente. Lo demás ya viene solo.
Y luego manda a los “intelectualillos” a “arreglar el país ya que saben tanto”. Esto ya es para mear y no echar gota. Como si saber tanto fuera algo malo. Así a bote pronto se me ocurrió algo que no sería una mala forma de empezar a arreglar el país: desterrar a tu adorada “Be” y a todos sus colegas, junto con todos los “grandes hermanos” y los participantes del programa ese de Chulos, Fulanas y Viceversa; y por supuesto a toda su legión de seguidores con encefalograma plano, tu la primera, que desprecian a cualquiera cuyos intereses vayan más allá de pasarse el día estupidizándose frente a la tele o discutiendo sobre las banalidades que ven en ella. Si consideras que hay gente con un nivel intelectual (si es que tal cosa existe) superior al tuyo, lo menos que puedes hacer es respetarlos. Y si su existencia te hace sentir mal, solo tienes que intentar parecerte a ellos dentro de tus posibilidades. Pero claro, para eso hay que empezar por apagar la tele, y no se le pueden pedir peras al olmo...

Mención aparte merece el comentario de la tal Marillac. Es difícil de entender por la mala sintaxis, y tiene faltas de ortografía que hacen sangrar los ojos, pero viene a decir que el haber compartido ese artículo de Mi Mesa Cojea es signo de que no sé qué rumbo tomar en la vida (¿?), que estoy desperdiciando mi cerebro (habló de putas, la Tacones), y que no se distinguir la realidad debido a mi fustraccion. Chsst, eh: FUSTRACCION!!! Eso no tiene pinta de ser un error tipográfico eh? Hay que joderse...

En fin, mi cerebro no, pero algo de tiempo si que he desperdiciado escribiendo sobre toda esta mierda. Y oye, me he quedado a gustísimo...

miércoles, 19 de junio de 2013

Soñando utopías

Hace tiempo que no escribo nada. Y es curioso, porque la idea cuando hice el blog era que sirviera para poner en orden mis ideas, poder desahogarme y dar salida a toda la mala leche que se me forma dentro cuando leo ciertas noticias, y si se tercia, compartir algunas cosas que me llamen la atención y me parezcan dignas de ello. Últimamente no me han faltado motivos (sobre todo por lo de soltar mala leche, de esos hay demasiados), y hay varias ideas cociéndose, esperando sólo a que tenga ánimo para sacar tiempo para ponerlas negro sobre blanco.

Pero hoy, mientras eso ocurre, me gustaría dejar aquí un extracto de un texto de Eduardo Galeano que alguien me pasó hace mucho tiempo y que he reencontrado por casualidad rebuscando en archivos viejos y olvidados. Hoy era uno de esos días en los que uno se levanta enfadado con el mundo, sin un motivo concreto, y leer esto me ha ayudado a reconciliarme un poco con la humanidad y conmigo mismo. Los subrayados son míos:

Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
El aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
En las calles, los automóviles serán aplastados por los perros.
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o en la barrocas.
La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.
En ningún país irán presos los muchachos que se niegan a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo.
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.
La solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo.
La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero.
Nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene.
El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra.
La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos.
Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.
La policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla.
La justicia y libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda con lonja espalda.
Una mujer negra será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América, una mujer india gobernará en Guatemala y otra, Perú.
En Argentina, las locas de la plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar el los tiempos de la amnesia obligatoria.
La Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo.
La iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: "amarás a la naturaleza, de la que formas parte".
Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma.
Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar.
Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importe ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo.
La perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses, pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.”

            Habrá quien diga que todo esto suena muy naif y muy utópico, que es un sueño imposible y tal. A esos hay que contestarles con otra cita del mismo autor:

            “La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
¿Entonces para qué sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar.”
            Y tú, ¿qué futuro imaginas?


martes, 28 de mayo de 2013

Jueces al rescate

Acabo de ver la entrevista que ayer le hizo Jordi Evole al juez Gómez Bermúdez en su programa de La Sexta. Pongo el enlace aquí para el que lo quiera ver (porque no se cómo insertarlo como vídeo en el post, no se si es legal, y ahora mismo no tengo ganas de pararme a averiguar ninguna de las dos cosas, la verdad).


Para el que no lo sepa, este fue el juez que instruyó la causa de los atentados del 11M, la del YAK-42, ha sido presidente de la Audiencia Nacional hasta hace poco, y el juez que (dicen) el PP ha intentado evitar a toda costa (y se han salido con la suya) en el tema de los papeles de Bárcenas. La verdad es que la entrevista me ha sorprendido muy gratamente. El hombre parece una persona cabal, bien formada e informada, y creo que no se ha cortado ni un pelo y ha respondido lo que realmente pensaba a las preguntas del entrevistador. Cosa bastante poco habitual en estos tiempos que corren.

Esta entrevista me ha hecho recuperar un poco de fe en los jueces, y en la teórica separación de poderes. En un país donde ya estamos acostumbrados a que haya jueces etiquetados como "conservadores" y "progresistas", y donde se habla abiertamente de cómo los dos grandes partidos se reparten sus nombramientos en todos los tribunales, donde estamos hartos de ver tejemanejes y trapicheos para que Fulano no sea imputado o para que se archive la causa contra Mengano... escuchar hablar a este hombre, junto con otros hechos acaecidos recientemente, como el empeño del juez Castro por imputar a la infanta tratando de hacer un poco real eso de que todos somos iguales ante la ley, le hacen a uno tener un poquito de esperanza. Porque como bien dicen en la entrevista, los jueces son la última esperanza del ciudadano frente a los abusos de los poderosos: en un país donde los jueces están totalmente manipulados, estás vendido.

Mención aparte merece un tema que le han sacado en la entrevista, y es el de los "jueces estrella", en clara referencia a Garzón. Parece que todo el mundo tiene a este hombre en la piqueta porque, dicen, le gustaba demasiado salir en los telediarios y en los titulares de prensa. Y yo digo, ¿cual es el puto problema? Mientras el hombre haga bien su trabajo y meta a los malos en la cárcel por mi puede llamar a la prensa cada vez que pise la calle, como la Pantoja... Oye y si el tío ha sido felicitado y odiado a la vez por PP y PSOE (el PP lo quería mucho por lo de los GAL y cuando perseguía etarras como un bulldog, al PSOE empezó a caerle bien con lo de Pinochet y les dio la alegría padre con la Gürtel) es porque estaba haciendo las cosas bien. Hasta que le quiso meter mano al franquismo, que ahí ya tocó demasiado la fibra y... bueno, ya sabemos cómo acabó. Por cierto, Evole también le hizo una muy buena entrevista, para el que le interese.

Por último me gustaría comentar un poco otro momento del programa donde aparece Pedro J. Ramírez (para los menos informados, el director del periódico El Mundo) atacando directamente a este juez por la sentencia del 11M. Hay 16 jueces convencidos de que ETA no tuvo nada que ver con los atentados, pero el tipejo este sigue erre que erre con la puta teoría de la conspiración. 16 jueces, pero sólo ataca a este; se ve que no le gustan los calvos al hombre. No duda en mentir y manipular lo que haga falta (y siendo director de periódico puede mentir y manipular mucho) para vender más periódicos y para que la gente se trague su versión de todo, para hacer que él se sienta importante. Y todo sabiendo que mentiras de ese calibre desde el medio que controla, pueden hacer mucho daño a la sociedad. En fin, que lleva tiempo haciendo méritos para que lo saque de mi lista de gente a la que habría que arrojar en mitad del océano en una balsa hinchable pinchada -en la que estaba junto a personajes tan variopintos como Melendi, Coti, la familia real, o todos los comentaristas deportivos de Cuatro, entre muchos otros-, y lo ponga en mi (mucho menos concurrida) lista de gente a la que habría que meter la cabeza en un cubo lleno de su propia mierda y no sacarla hasta que deje de patalear, en la que estaría muy bien acompañado por su colega Fede Jiménez Losantos y por "monse" Rouco Varela y todos sus amiguetes de la conferencia episcopal.

domingo, 28 de abril de 2013

50 chascos sobre Grey


Hoy quiero compartir en este mi rinconcillo de la web las impresiones de mi media costilla, María, tras leerse el dichoso libro de Grey. Tras escuchar su opinión, le sugerí que lo pusiera por escrito porque me pareció muy interesante, así que aquí está:

Debo reconocer que no he terminado de leerlos. No he podido. Debo reconocer también que lo empecé sin muchas ganas. Cuando todo el mundo me recomienda encarecidamente que haga o vea algo, desconfío. Llamadme rara, que puede ser, pero aumentan tanto mis expectativas que suele decepcionarme. Cuando vi el revuelo que el libro había creado a mi alrededor, se me quitaron las ganas. Llamadme snob, o decidme que me gusta ir a contracorriente, yo qué sé, igual sí. Pero la curiosidad (tres generaciones diferentes no hablaban de otra cosa) terminó superando a mi parte reacia y me decidí. Sería una nueva "greylieber"... O eso creía yo...
Veamos (advierto, si no has leído el libro allá van algunos spoilers, no sigas!). Chica virgen encuentra Adonis millonario aficionado al sadomaso y a salirse siempre con la suya. Este chico tuvo una infancia traumática y fue iniciado en el mundo de las esposas y fustas en su más tierna juventud, y todas sus relaciones van con un contrato de sumisión por delante. Peeeero, conoce a la chica virgen y empieza a sentir cosas que nunca ha sentido. Llega el amor...
Si me lo hubieran contado así me hubiera resistido aún más a leerlo... Pero, vayamos por partes:
- chica virgen: bien, una fantasía sexual como otra cualquiera, aunque en un libro en principio escrito para chicas no se donde encaja ese morbo, pero, oye, para gustos los colores...
- un adonis: obvio. No vamos a engañarnos, por mucho que queramos evitarlo, la primera impresión que tenemos de alguien nos entra por la vista. Lo del interior está muy bien, pero si nos metemos en una fantasía sexual el chico será guapo, tendrá ojazos, estará bien dotado... Dejemos el vello y la barriguita para la vida real...
- millonario: genial. Siempre que eso no implique que crea que todo de consigue a base de talonario, o ¿desgraciadamente eso es así?
- sadomaso: oye, me parece perfecto. Soy partidaria de que cada uno en el ámbito del sexo haga lo que le de la real gana, siempre con la condición de que las personas implicadas estén de acuerdo, y creo nadie ajeno debe juzgarlas. Para mi la libertad sexual o en cualquiera de sus contextos es básica, siempre que no interfiera en la de los demás.
- le gusta salirse con la suya: esto ya me gusta menos, y es quizá el punto que me hizo pensar si nadie excepto yo se daba cuenta de eso o es que esa parte solo estaba en mi libro... Ni una referencia de toda la gente que conozco sobre cómo sabe dónde está en cada momento, sobre los billetes de avión, sobre la compra de sus fotos en la galería de arte (solo he podido llegar hasta aquí en el segundo libro...), sobre como le dice "nos vamos" y es nos vamos... Igual os parece una tontería, es solo una ficción... Pero me pregunto si un chico feo y sin dinero intentara controlarla de esa forma, igual se le pasaba por la cabeza denunciarlo por acoso... Y es aquí donde me surgió el gran dilema por el libro: para mi intenta hacernos ver que esa obsesión por saber donde esta, ese control, eso celos... son una señal de amor, y eso me da miedo.
Lo se, es un libro, todos entendemos que no es real. De acuerdo. Yo veo muchas series de "nenas" en los que los cánones de independencia e igualdad de la mujer no siempre se respetan. O películas de chico encuentra a chica en circunstancias superrománticas y se enamoran y se casan y son felices y comen perdices. Nada de eso es real así tal cual. Ni el amor, ni la amistad ni la vida es perfecta, tiene momentos maravillosos y otros no tan buenos. Un poco de ficción no hace daño a nadie, y soy la primera que disfruto con los cuentos de hadas príncipes y Princesas. Grey es un cuento más, así que, ¿por que no tratarlo como tal? Pues no lo sé, la verdad, pero a medida que leía el libro más claro lo tenía: no me gusta pensar que el precio que "debo pagar" por tener un chico guapo, rico y bueno en la cama es alguien que me controle de esa manera. Intenté verlo desde otros puntos de vista, pensar en que vieron las que me lo recomendaron, fantasear con alguien así... Pero siempre me venía lo mismo a la cabeza, no lo puedo evitar: obseso del control. Para mi no es romántico que sepan siempre donde estoy porque me vigilen, y no porque yo se lo diga. Que compren mis fotos para que nadie más las vea, sino porque le gusten tanto que quiera tenerlas, irme de una fiesta porque mi "hombre" esté celoso de quien la organiza, sino porque esté cansada y me apetezca volver a casa. Así soy yo. Después de esos detalles no pude disfrutar del libro como se supone debería haberlo hecho. Así que lo dejé. Por lo demás, una historia de amor, con pinceladas de sexo, me parece una gran idea. No sólo se comen perdices... Pero nunca bajo la mirada de alguien que te controla, porque eso no suele llevar a nada bueno.
El otro punto de conflicto para mi es el rollo "él cambia porque se está enamorando, hace cosas por ella que antes no hacía...". Genial, el amor te hace replantearte muchas cosas, pone tu vida patas arriba y te lleva a hacer lo que nunca habías hecho o incluso nunca habrías pensado que harías. El amor es maravilloso. Hasta aquí, estoy totalmente de acuerdo. Pero... Tengo un pero, si. Bajo mi humilde impresión, ella cree que puede cambiarlo. Y ahí está mi problema: esa manía que tenemos de creer que podemos cambiar a alguien por amor, que las cosas que no nos gustan cambiarán... Uno no debe intentar cambiar a alguien, uno cambia porque cree que será mejor con el cambio, pero no para la otra persona, sino para sí mismo.

Quizás esto solo lo haya visto yo, porque ninguna de las lectoras que conozco me lo ha comentado. Igual he ido demasiado lejos, y lo que debía ser una lectura relajada y con un toque picante se me ha ido de las manos, y del tema... Si sólo lo veo yo... Esta claro que la rara soy yo.... Igual no era el momento de leerlo, o quizás no es mi tipo de lectura, todo puede ser. Seguiré hablando sin total conocimiento de causa mientras que no me los termine de leer todos... Pero me temo que en este caso voy a quedarme siendo un poquito ignorante...

martes, 9 de abril de 2013

Niños jugando a la muerte






Un video espeluznante, no por lo que se ve, sino por lo que significa. Una prueba más de que el mundo se ha convertido en un montón de mierda. En Afganistán los niños no juegan a las canicas, ni al trompo, no juegan a ser caballeros con espadas de madera; juegan al terrorista suicida, que se despide de su familia, y corre a inmolarse llevándose a unos cuantos enemigos occidentales por delante. Lo peor de todo, es que seguramente sea algo tan natural en sus vidas que lo ven como algo "jugable". ¿Cuántos de ellos terminarán jugándolo de verdad cuando sean mayores?

sábado, 16 de marzo de 2013

No pinta bien, no...

Hace poco pudimos asistir a uno de esos eventos que deberían ser una fiesta de la retórica y una lucha con la oratoria política como arma, pero que se han convertido en un espectáculo bochornoso en el que lo que prima es la desvergüenza, la hipocresía y el descaro de los participantes y la vergüenza ajena que produce en los que tienen estómago para aguantarlo: el debate sobre el estado de la nación.

Después del evento, la valoración de los líderes de los dos partidos mayoritarios ha caído a mínimos históricos, incluso entre sus votantes. Si a alguien le ha sorprendido esto, es para que se lo haga mirar... Y es que el panorama político en España es desolador. Más o menos a la altura de lo que se ve en Italia, donde Berlusconi -con un par- se ha vuelto a presentar y ha obtenido un resultado notable, a pesar de haber estado imputado hasta en escándalos de corrupción de menores. Ahí es nada.

Volviendo al terreno patrio, dicen las encuestas que ha salido especialmente malparado Rubalcaba, siendo el peor valorado entre sus propios votantes. Yo no vi su discurso, pero no me extraña, tampoco. Lo del PSOE es para que se lo hagan mirar también. Si algo bueno ha tenido esta crisis es que ha servido -al menos a mí- para desenmascarar a este partido que se llama a sí mismo socialista, pero que no duda en aplicar políticas económicas que perjudican a la mayoría y favorecen al oligopolio de turno. Un partido que sólo se pone de acuerdo con la oposición para tumbar la ley de transparencia y para incluir un artículo en la constitución que dice que hay que pagarle al banco antes que procurar camas libres en el hospital o que pagarle la jubilación al abuelo. Muy socialista todo. Y luego está su líder, Rubalcaba, un hombre de cara afable con hechuras de Sr. Burns mediterráneo, un hombre que destila carisma por los cuatro costados... pfffff madre mia. Deberían recetar sus discursos en vez de valiums. Aún no me explico como ha sido capaz de conservar el poder dentro del partido, porque tiene menos credibilidad política que el Chiquilicuatre. Un tipo que ha formado parte de todos los gobiernos socialistas desde los tiempos de Felipe, no puede venir ahora a recetar cosas que él no hizo cuando estaba en el poder. Vale, él no era el presidente, pero qué, sólo nos acordamos de que hay que revisar el concordato con la iglesia cuando estás en la oposición y no cuando eres ministro o vicepresidente, no? Venga ya. Si me engañas una vez, la culpa es tuya; si me engañas dos, la culpa es mía. Hasta que no haya un cambio radical en la cúpula del partido, creo que estos lo van a tener bastante complicado.

Luego está Rajoy. Y éste sí que tiene carisma, pero gallego, eso sí. Un hombre capaz de decir cosas como "a veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, y eso también es una decisión". Con dos cojones. Yo pensaba que los políticos estaban ahí para eso, para tomar decisiones. No se de dónde habré sacado esa idea loca. Y lo de su partido ya clama al cielo. No me extiendo mucho porque no me quiero ir a la cama con una úlcera y porque después de un año en el gobierno ya sabemos de sobra como funciona este partido "incompatible con la corrupción". Sólo dos cosas: ojalá Bárcenas -uno de los mayores sinvergüenzas que ha parido madre, que hasta ha tenido los santos cojones de apuntarse para cobrar el paro después de su despido (?) con indemnización simulada y en diferido, y después de sus millones en Suiza... en fin- termine tirando del todo de la manta y se descubra cómo de grande es todo el pastel. Y que ojalá la Espe le eche lo que le tiene que echar y funde su propio partido, para que la gente de derechas -si hijos, tiene que haber de todo en la viña del señor- tenga más opciones que votar y podamos terminar con esa cosa del "tengo que votar a estos para que no salgan los otros".

Algunos dirán que una buena alternativa a estos dos es UPyD. Hombre, una alternativa es, pero que sea buena todavía está por ver. Cuando leí su programa antes de las pasadas elecciones quedé bastante confuso, pero a medida que han ido ganando popularidad creo que ya lo tengo más claro. UPyD es un partido que no tiene un posicionamiento político, y que juega a decir lo que ellos creen que la gente quiere oir, sin hacer enfadar a nadie, para recoger los votos de los descontentos de un lado y de otro. Más radicales que Mayor Oreja con el tema de ETA, pero proponiendo en el congreso ideas cogidas del movimiento 15M. Defienden las corridas de toros como cultura nacional y apoyan al movimento de liberación saharaui. Un poco raro no? Diría que son un poco veletas, moviéndose según sopla el viento. Yo conozco uno que era muy fan del Che, y en las últimas votó a Rosa Díez. Con este panorama, entiendo su confusión. Para aclarar un poco, os remito a este artículo. Tampoco se puede decir que Rosa esté engañando a nadie. En la entrevista que le hizo Jordi Évole lo dejó clarísimo: hará lo que haga falta, de derechas o de izquierdas, para rapiñar votos. Yo personalmente preferiría que quien gane las elecciones tenga unos principios sólidos, pero bueno, todo lo que sea quitarle votos a los dos grandes, bien estará.

Por último tenemos al otro "histórico": Izquierda Unida. Pobrecitos, más bien deberían llamarse Izquierda Desunida, porque a pesar de ser un partido pequeño, no se libran de las luchas a muerte por cualquier mísero puesto de responsabilidad que haya, y si no que se lo cuenten a Llamazares. Nunca se han comido una rosca electoral, llevan muchos años apagándose lentamente, devorados por el bipartidismo. Hasta ahora, que casi han doblado su peso en el congreso, aunque éste sigue siendo casi insignificante. Han ganado muchos votos, pero muchos menos de los que cabría esperar dadas las circunstancias sociales y políticas. Llevan la etiqueta de "comunistas", lo que en nuestro país es un estigma gracias a los 40 años de dictadura franquista, y les opone frontalmente a un tercio de los votantes. El partido comunista se legalizó durante la transición porque no se podía permitir que hubiera un partido ilegal de cara a la galería internacional y a las perspectivas de integración en Europa, pero la ley electoral se diseñó para asegurarse de que nunca tuvieran peso político real. Cuando Julio Anguita se retiró, perdieron el rumbo y todavía no lo han vuelto a encontrar. Ahora cualquier cosa que proponen es recibida con suspicacia, ignorada en el mejor de los casos o atacada furiosamente al grito de "iros a Cuba" en el peor. Les deseo lo mejor, porque creo que la salida a la crisis está a la izquierda, pero deben empezar por buscar un líder carismático y un discurso más adaptado a estos tiempos que sea capaz de convencer a la gente. Pero lo veo jodido. Los movimientos sociales espontáneos, 15M y demás, que aunque se llaman apolíticos proponen cosas que en su mayoría son de izquierdas, les han pasado por encima, y han aglutinado mucha gente. Ahora cuando IU propone algo parece que está intentando rapiñar votos entre los descontentos de las asambleas.

En fin, este es el retrato que yo pinto, a grandes rasgos, sobre la situación política española (dejando fuera a los nacionalistas y a los partidos realmente minoritarios). Parece que lo veo todo muy negro, y es que lo está. Pero la esperanza es lo último que se pierde, y aunque cada vez que recuerdo las mayorías de Camps, o veo los números en las encuestas de intención de voto al PP después de todo lo que ha caído, me sube la tensión, parece que cada vez hay más gente que se ha dado cuenta de que las cosas que hacen "los de arriba" realmente afectan a sus vidas, y de que hace falta un cambio. Y eso ya es algo.